domingo 25 de noviembre de 2007

Improperio.


El viento me muerde como tiburones, importándome nada, haciendo la piel jirones, importándome nada, solo la pared, el vacío y yo, y yo además, y nada.
En cada trozo de mi carne, que se comprime, haciendo gozo agónico que parte, que se comprime, para avanzar un poco, un poco mas, un poco cada vez.


Y el humo salia, mientras mi boca con tu boca y las sabanas se lían, mientras la fricción chispas hacia y todo consumía, y nuestros miembros llameantes en trozos grandes se partían.


Lecciones fueron aprendidas.
Corazones se nublaron.
Gargantas ardían.


... Y estábamos como locos.

3 comentarios:

DiosOmnipresente dijo...

Hola, chaval.
Cada vez que leo algo tuyo necesito una copa y eso empieza a preocuparme, sera que nos hacemos viejos. En fin, lobo, cuida esa cara, sera el pasaporte de tu vida.

...el porno dijo...

Vaya! a veces el perro ladra con música en la garganta! Esta entrada bien se asemeja a un punteo de blues... jeje en fin seguiré con los nudos, las bombas y...

Abogado Igneo.. o Ignifugo.. no espera eso es lo contrario... Bueno... y tu que sabesh?!! dijo...

Sigue ladrando, perro, que procurare pasar por aqui mas amenudo. Lo juro, palabra falsa de abogado! (Bueno, proyecto de)