Era la tercera botella de aguardiente. Fue en la calle, hablábamos de Borges, entonces sucedió.
El revolver brillaba de forma espantosa, como los ojos de un depredador al acecho, tal vez como sus dientes, un largo colmillo, ya que su tamaño era grotesco. Calibre 38, cañón largo y cromado. La figura del arma desencajaba en la noche, como una imagen mal montada sobre otra demasiado real.
Todo sucedió de forma lejana y ajena, una mala película hecha para televisión real. El cañón se elevo un poco y produjo un chispazo y un sonido ridículo para las dimensiones del arma.
Fue a quemarropa.
La bala le mordió en las tripas, y el chaval callo lentamente de rodillas, hacia el frente, girándose después para acabar de espaldas, casi a mi lado. El tirador desapareció tan rápido como llego, llevándose el humeante colmillo. Me acerque, la herida estaba debajo de su ombligo, un poco a la izquierda. El muchacho se retorcía en el suelo entre gemidos, cada vez mas despacio, hasta que en un par de segundos dejo de moverse. En su vientre habían gotas y pequeños charcos de sangre y un agujero, parecido a una quemadura, limpia, casi dibujada.
Las mujeres gritaban, le toque la cabeza, un taxi llego. Metieron al chaval y yo me fui. Estaba ausente y sobrio. Mire mi mano y sentí la necesidad de limpiarla contra el vaquero.
Por un momento había olfateado muerte... y pensé que la muerte podía ser contagiosa.
Autoautopsia. (Estaba de parranda)
Hace 1 hora.

6 comentarios:
Muy bien relatado el funesto hecho.
Hay balas que deberían irse a silbar a otra parte. Otras... que cierren la boca.
Un abrazo.
lo tome como un hecho del cualñ todos querrian estar ausente
en ia todos huyen de tan escarmentosos siniestros, de asaltos a personar muertas para cada uno
Hey, miralo por el lado bueno, al menos no fuiste tu, si hay que elegir que llore la madre de otro.
No se puede vivir asi pero al menos se sobrevive.
Salut
te tocó a ti ser uno de los espectadores
excelente kiki sera que como dicen: lo q se herda no se hurta!
muy bueno pillo!;)
Publicar un comentario en la entrada