
Doy un par de vueltas desnudo en mi habitación, fumando, pensando, hasta que el cigarrillo empieza a quemarme los dedos, entonces lo apago en el espacio entre dos tablas del suelo. Apago la luz, tropiezo y me acuesto. Me acuesto boca abajo, con la cabeza de lado y me tapo con la sábana hasta la nuca. Empiezo a relajarme, llevaba días sin relajarme así, al fin podría poner la cabeza en la almohada y dormir, para un insomne eso es oro puro. Empiezo a ceder suavemente, pero de repente, sucede algo de lo mas inquietante. La sábana empieza a hacerse traslucida en un trozo, frente a mis ojos, y comienzo a ver un sofá y una mesita.
En mi cuarto no hay un sofá. En mi cuarto no hay una mesita.
Y entonces sucede. Siento una respiración animal frente a mi boca, un vaho caliente, con un sonido ronco. Me petrifico, realmente me petrifico, hago mi mayor intento por mover algún músculo y no puedo, pareciera que mi cuerpo no fuera mío, mis brazos no me responden, ninguna parte de mi cuerpo lo hace, me desespero, intento gritar, pero mis labios no se abren, mi garganta esta dura, ningún sonido sale de ella. Intento ver a través de la sábana, a través de la imagen del sofá y la mesita, y solo veo una silueta pequeña y blanca, como de un niño envuelto en paños mojados, intento una vez mas gritar algo para espantar al niño-animal, pero solo es otro intento inútil.
Los segundos pasan como horas.
En un ultimo intento invoco todas mis fuerzas para estirar un brazo y atrapar o golpear a la silueta y acabar con su respiración de basilisco. Mi brazo pesa mil kilos, pero en un esfuerzo desesperado logro hacer mi "certero" golpe, llevándome toda la sábana tras de si.
No hay nada, Nadie. Ningún sofá, ninguna mesita.
Miro a todos lados, siento mi cuerpo duro y adolorido. Me miro las manos, rígidas y agarrotadas. Me tomo el pulso y apenas lo siento, tardo varios segundos en sentir el latido, decido volver a acostarme. No habían pasado dos minutos desde que volví a taparme y cerrar los ojos cuando empiezo a sentir docenas de dedos acariciándome por encima de la sábana. Me la quito molesto, me pongo de pie al medio de la oscura habitación buscando mis cigarrillos. Enciendo uno, lo aspiro con ganas, miro de reojo mi cama, me echo la sábana en el hombro.
- "¡Iros a la puta mierda!, ¡y quedaros con el jodido cuarto!."
Voy fuera y me acuesto en la hamaca. Apago el cigarrillo y fantaseo con follarme a una mujer hermosa. Hoy tampoco duermo.
En mi cuarto no hay un sofá. En mi cuarto no hay una mesita.
Y entonces sucede. Siento una respiración animal frente a mi boca, un vaho caliente, con un sonido ronco. Me petrifico, realmente me petrifico, hago mi mayor intento por mover algún músculo y no puedo, pareciera que mi cuerpo no fuera mío, mis brazos no me responden, ninguna parte de mi cuerpo lo hace, me desespero, intento gritar, pero mis labios no se abren, mi garganta esta dura, ningún sonido sale de ella. Intento ver a través de la sábana, a través de la imagen del sofá y la mesita, y solo veo una silueta pequeña y blanca, como de un niño envuelto en paños mojados, intento una vez mas gritar algo para espantar al niño-animal, pero solo es otro intento inútil.
Los segundos pasan como horas.
En un ultimo intento invoco todas mis fuerzas para estirar un brazo y atrapar o golpear a la silueta y acabar con su respiración de basilisco. Mi brazo pesa mil kilos, pero en un esfuerzo desesperado logro hacer mi "certero" golpe, llevándome toda la sábana tras de si.
No hay nada, Nadie. Ningún sofá, ninguna mesita.
Miro a todos lados, siento mi cuerpo duro y adolorido. Me miro las manos, rígidas y agarrotadas. Me tomo el pulso y apenas lo siento, tardo varios segundos en sentir el latido, decido volver a acostarme. No habían pasado dos minutos desde que volví a taparme y cerrar los ojos cuando empiezo a sentir docenas de dedos acariciándome por encima de la sábana. Me la quito molesto, me pongo de pie al medio de la oscura habitación buscando mis cigarrillos. Enciendo uno, lo aspiro con ganas, miro de reojo mi cama, me echo la sábana en el hombro.
- "¡Iros a la puta mierda!, ¡y quedaros con el jodido cuarto!."
Voy fuera y me acuesto en la hamaca. Apago el cigarrillo y fantaseo con follarme a una mujer hermosa. Hoy tampoco duermo.

4 comentarios:
Let´s Rock!
Soberbio. Me encantó de sobremanera esta actualización. Da pie a un relato corto... bueno, de hecho ya puede serlo tal como está. Jeje.
Un abrazo fratello
Ooops, gentlemen, esto me recuerda a un cutrecorto que hice :s
Anyway, freakin' good!! =)
A ti te tocan manos y ves sillas y mesas.A mi me persiguen los zombies.
Espero que el imnomnio solo sea un recurso literario y no te estes pudriendo en la hamaca todas las noches.
Como siempre, (genial)
Me gustó mucho, mucho, mucho, mucho...
ojala seamos las mujeres las que no te dejemos dormir en vez de los sofas y las mesitas...
Un beso...
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