Se llamaba Miriam y sus tetas eran el regalo de dios a este mundo. Se reía poco, pero cuando lo hacia, gozaba tanto que su cuerpo tenia pequeños espasmos.Tocaba el piano, en su piano por primera vez nos besamos, no pude evitarlo, sentada ella allí, cada vez que pulsaba una tecla desprendía erotismo.
Su pelo era castaño y caía en rizos, su cuerpo era frío y guardaba las distancias. Le tocaba la rodilla por debajo de la mesa y ella la movía. Cada vez que nos besábamos ella sonreía con nuestro labios aun juntos, justo antes de separarlos, produciendo una mueca en mi propia boca, quizás no una sonrisa, pero era lo mejor que yo podía darle. A veces fumábamos a medias, ella pedía café con leche, yo un carajillo. Ella me llevaba a escuchar el Réquiem de Mozart, yo a beber a mi bar de confianza. Compartimos muchas veces el mismo tren, la misma motocicleta. Cuando bebía conmigo nunca se quedo atras.
Ella me dijo “No mas”, yo le dije “OK”.
Nunca más nos volvimos a hablar. El tren descarriló, la motocicleta se estrelló, Mozart murió, el bar aguantó estoico. Yo me quede igual.

4 comentarios:
T_T , ... no das tiempo ni para ilusionarte
Melancolico como siempre , kiki
Un saludo
y por qué te quedaste igual?
que lata...
la idea es cambiar,
para mejor o peor no importa,
pero cambiar.
Yo cambie
ahora me dedico a robar (mejor,tomar prestrado) lentes,pulseras, muñequeras, bufandas, chaquetas y mp3.
Que buen capítulo.
Que buena foto.
Que buen triste final.
Lo mejor esa frase epílogo: Nunca más nos volvimos a hablar. El tren descarriló, la motocicleta se estrelló, Mozart murió, el bar aguantó estoico. Yo me quede igual.
Un abrazo fratello
Aunque me hallan cerrado el fotolog me seguire paseando por aqui porque no hacerlo seria de tonto :)...
En cuanto a los comic mo ne perdere ni uno!!!
muchos besos & recuerdos
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