viernes 20 de junio de 2008

Juan.


No, no la conocía, no sabia nada de ella, aparte de como olía. Sal y sudor, para mi ese era su nombre, era su identificación, su huella y su pasaporte a mi cama. No me importaba el resto, pero a Juan, si. Juan llego de improvisto, por mi espalda, aun sin nombre, pero con el mío en su cabeza, taladrándolo como roca recia. Tocó mi espalda y me gire, me miro a la cara y sus nudillos se posaron en mi mandíbula con la delicadeza de un toro. Sentí crujir, sentí doler, y perdí el sentido. Súbitamente caía del taburete del bar, en la cámara mas lenta que el cine recuerde, mientras un silencio hueco pasaba por mis oídos, todo se había callado y sentía el sonido del viento que se revuelve en una caracola, ese mar encerrado... El suelo se levantaba hacia mi, implacable y aun así, caí como en un colchón de pétalos de rosas y de pronto las rosas tenían espinas, y en ese segundo/hora, me levante del suelo con la cara llena de pequeños cristales de antiguos vasos rotos que alguien olvido barrer. Tenia el sol mas caluroso de verano en la mitad de mi cara, y el inverno mas crudo la otra. Aun medio descompuesto, sacudiéndome los pétalos y escupiendo agua de mar, Juan me toma de la solapa y me da un titulo;

- "Soy Juan."

Era Juan, el novio de sal y sudor, un gorila que sacudía como cozes de caballo. No lo oía muy bien, el oído me sangraba. Apremiando chulería, que instantes después pagaría, saque un cigarrillo y lo encendí. La cara me empezaba a doler mas, pedí otro Bourbon para automedicarme de antemano, ya sabia lo que me iba a llover. Aspiraba cada calada de mi clavo como un condenado a muerte. La sangre empezaba a nublarme un ojo. ¡Zas!, en todo el pecho, ese golpe no me lo esperaba, ¿quien golpea en el pecho?, como iba a saber el, que tengo asma y una condición cardiaca. Las pilas se pararon, un golpe de sangre en las venas de mi cuello produjo un rictus en mi mandíbula, escupí el cigarro sin querer, y aun estaba por la mitad, que desperdicio.

Y se bajo el telón, oscureciendo la escena.

Despierto y el paraíso es bonito, es como mi antiguo cuarto, exactamente igual, hay whisky y hay un paquete de cigarrillos sin abrir en la mesita de noche, la cama es igual y miro al techo y es lo mismo, la única diferencia es que sal y sudor sale del baño en toalla, que se le cae para mostrar su cuerpo sedoso y brillante hecho de canela, para decirme "¿Te sientes mejor?". Mi cara esta hinchada y arde, me zumba un oído, y mi mano está vendada, pero si nena, me siento en la gloria.

3 comentarios:

as línguas de borboleta dijo...

Juan es como el regalo de lo que sucede despues del amor, solo que despues de sal y sudor, no puede haber mas Juan.
Esta bueno...tiene un no se que en un no se donde que me gusta.

El hombre baltico dijo...

Ya te dije que esto està chevere casi cuanto el Prosciutto Bank!

Space Wolves dijo...

Buenos derechazos gentlemen, tan directos que hasta aquí llegaron el sabor del tabaco, la sangre y el whisky O_O