martes 19 de mayo de 2009

La casa sin paredes ni techo.


He soñado con vagabundos hechos de cemento, hojas, astillas y ladrillos que vestían taparrabos y tenían lanzas. En sus rostros había solo ojos, en algunos uno, en otros cuatro, pero en todos habitaba una blancura lechosa que reinaba sobre cualquier pupila que quisiera existir. Vivían como una tribu en una calle cuesta arriba hecha de la misma mezcla de materiales que ellos, con algunos árboles y rejas de metal plagado de telarañas por el suelo. La gente corría alborotaba mientras yo me mantenía estático y silencioso mirándoles, ellos hablaban serenos entre si pero un viento muy fuerte me impedía oír sus voces que debían de ser profundas y ajadas como el eco de un viejo pozo, el tumultuoso movimiento de la multitud no los hacia mas fácil de escuchar, estaban de cuclillas en la calle mojada, todos ellos haciendo un circulo, cuando de repente me miraron y me sentí como la presa mas desafortunada de ese lugar.

Quise huir.

Tampoco me oí gritar.

7 comentarios:

Matías Sorel dijo...

Vaya sueño... escabroso, estar en el centro del círculo si poder escuchar los gritos, no debe ser agradable.
Saludos.

lenguamagenta dijo...

Suele ser otitis

Virginia dijo...

Es que tú eres muy sibarita, devorador de palabras, y sólo te contentas con lo mejor :P

Te echo de menos.

CHINGAFLON dijo...

pero los mendigos se pueden reinverntar

pd:(pedagógica, no lo soy) arregla las faltas ortográficas, para que sea impecable.

Leonardo Lacarne dijo...

¡Malditas faltas!, esto de actualizar en el cyber, las prisas, y esta dislexia tipografica mia.

Leonardo Lacarne dijo...

Espera... ¿cuales faltas?

Osama dijo...

Sentí esas ganas de correr, leo. Me gustó mucho ese microcuento.