
Todas las nenas del mundo se sueñan mujeres, todos los muchachos del bar se piensan un poco mas hombres.
Algunos mojan aún la cama bajo las sabanas de el sexo mas infantil y desenfrenado. Otras manchan con sangre el momento mas intimo de su piel. Los abrazos aun son sencillos, el cansancio no merma sus cuerpos, sus alientos no dejan cicatriz. En la historia de los cuerpos jóvenes y expectantes, despertándose al sexo, hay un prologo de miedo, relatos de dolor jurado, éxtasis de secreciones, todas promesas de un futuro placer. Anestésico placer.
Aún brillan como princesas mirándose en el espejo de baños de suelos encharcados. La virilidad de ellos todavía reza: "Abrázame así, abrázame fuerte".
Y todos danzan.

7 comentarios:
Muy bueno... colega! Yo soy uno de esos q bailan... y que piden que los abracen más fuerte!
Hay algo de la infancia que jamás perdemos! Y es esa cosa medio perversa... a medio terminar. Siempre nos falta un golpecito de horno, jeje!
Saludos.
FER!
Yo era de las que siempre esperaban a que ese chico guapo al que había estado mirando toda la noche se acercara hasta mí y me dijera simplemente:
- ¿Bailas?
;)
Con el tiempo todo son esquemas, "si funcionó con aquella pava tambien funcionara con esta", y el sexo joven te sabe a vejez, por cojones.
Pero que bonita epoca aquella (a la que ninguno volveriamos aunque nos pagaran)
una vez más simplemente genial.
Todas soñamos con aquello que deseamos, con una mano amiga que nos encuentre entre tanta búsqueda de nosotros mismos.
no puedo dejar de leer Buenos aires,solo ida , lo leo una y otra vez y no me canso
abrázme despacio pero de corazón, que estoy ebria.
yo soy de los que piden papel higienico
jaja gracias
siempre subiéndome la barilla
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