lunes 28 de septiembre de 2009

Sin título.


Todas las nenas del mundo se sueñan mujeres, todos los muchachos del bar se piensan un poco mas hombres.


Algunos mojan aún la cama bajo las sabanas de el sexo mas infantil y desenfrenado. Otras manchan con sangre el momento mas intimo de su piel. Los abrazos aun son sencillos, el cansancio no merma sus cuerpos, sus alientos no dejan cicatriz. En la historia de los cuerpos jóvenes y expectantes, despertándose al sexo, hay un prologo de miedo, relatos de dolor jurado, éxtasis de secreciones, todas promesas de un futuro placer. Anestésico placer.


Aún brillan como princesas mirándose en el espejo de baños de suelos encharcados. La virilidad de ellos todavía reza: "Abrázame así, abrázame fuerte".


Y todos danzan.

domingo 23 de agosto de 2009

El café, el gaitero y su puta madre.


Cuando volvía del servicio, el espresso doble junto con el vaso de soda que había pedido estaban ya servidos en la mesa al lado del cenicero en el que posaba su cigarrillo recién encendido que había dejado al llegar. La entrega había sido tan rápida como anónima. Mientras tanteaba la temperatura del café con prevenidos sorbos, apartaba la galleta y los sobres de azúcar. La costumbre.

Miró a su alrededor y comprobó que era el único cliente que estaba sentado solo.

-"En este país la gente sale a beber café por rebaños."- Pensó de forma algo ácida al ver las otras mesas con tres o cuatro personas , todas ellas masticando, sorbiendo y hablando en una especie de Belle melange. Ni muy fino, ni tan fresco. El perfume del ambiente se había podrido, el lugar ya no era igual a los primeros cinco sorbos de café, un par de tragos largos y mejor irse.

Un par de metros a la salida de la cafetería su atención cayó en un músico callejero tocando una gaita irlandesa, aunque si no lo hubiese visto hubiera pensado que se trataba del lamento del algún animal herido esperando su muerte. Tal vez un bisonte. Tan desastrosas eran las notas -por así decirlo- que el músico -también por así decirlo- sacaba por medio de obvia tortura a tan noble y folclórico instrumento, que no cabía sino una mirada de profunda reprobación, acompañada de un lento movimiento de negación con la cabeza. Al parecer, el sucedáneo de gaitero, notó esta crítica gestual por parte de una transeúnte, ¡un cualquiera! ¡que descaro!. Sin duda su orgullo artístico (sigh) pudo mas y detuvo por un momento su guerra contra la musicalidad para preguntar, con un gesto molesto de alzamiento de barbilla, que es lo que sucedía. La respuesta devuelta -también gestual- proponía una imitación a la forma de tocar del gaitero y después una mímica con la mano izquierda que sugería un revolver introducido en la boca para su posterior "disparo" a modo de suicidio. Después de esto el gaitero decidió dejar de lado la comunicación tipo 'Marcel Marceau' para acometer con una retalía de insultos de fuerte acento irlandés... La respuesta fue el punto final de tan agradable charla:

- ¡Póg mo thóin!.

Una frase gaélica de significado bastante soez, con la intención de invitar al interlocutor a besar cierta parte de la anatomía humana que rara vez ve la luz del sol. Los años habían enseñado que no había nada mas frustrante que descargar toda ese enfado verborréico en un insulto que por la barrera lingüística jamas sería entendido. Nada mejor que estar instruido en la maestría idiomática de la injuria. Tan útil como un Hello es una Fuck you de vez en vez.

domingo 12 de julio de 2009

Sala de angustias.

Tengo el estomago revuelto. Como mi cabeza. Como mis letras.
La segunda cerveza y el tercer whisky me dicen que algo va mal con mis tripas, con mis neuronas y con mi pulso. La pena me agobia, pena que ni siquiera es mía, pena de entre 4 y 7 vagabundos que solo atinan a pedir monedas para una autodestructiva copa mas -yo solo tengo que pedirla y pagarla para que venga a mi rincón de la barra- pero quizás no solo es la pena ahumada en alcohol de esos 4 o 7 vagabundos, quizá es el agobio de la enfermedad, enfermedad que no es mía, pero que su metástasis me devora igual, haciendo añicos los días, dejándolos en trozos un poco mas dolorosos cada vez. Probablemente sea este sentimiento de perdida con costras de traición, que es muy mío y me golpea en el pecho como el Mea Culpa de una beato barato.
Pero aun la extraño como si fuera la fé que nunca tuve y siempre quise.
Probablemente sea ella.
Mi cuerpo quiere abrazarla a ella, pero mis tripas quieren abrazar el water, para potar hasta que las paredes de mi estomago queden secas, ásperas e irritadas como cuero recién curtido, como lo aspero que siento cada mañana las sabanas de su ausencia, sucia por los gorgoteos de la soledad, el asco, la vergüenza y la pena de esta sala de angustias en la que se vuelven todos mis cuartos, vacío de todo menos de mi y de este espíritu de voluntario nacido para nada, pero que siente todo. Y como se siente.

jueves 2 de julio de 2009

La mañana, Korsakoff y yo.


Probablemente todo parecido mio con la realidad sea mera coincidencia y aun así -Después de tantas juergas en este cuerpo de golfo- me despierto una fría mañana solo para darme cuenta de lo obvio; "solo estoy a salvo en un buen polvo, un buen libro o una buena comida". Quizás estos cuatro días de embriaguez 'non-stop' han traspapelado todos los momentos anteriores en que me dije lo mismo, quizás ya vivo bajo el trópico de Korsakoff, quizás debería levantarme de la cama. Y de una puta vez. En el lúgubre episodio de mi regreso al mundo de los vivos, Francisco Umbral me juzga desde la mesita de noche, "¡Ay, Paco, que hemos hecho!", con seguridad escribir algo antes de caer en el olvido de Baco. "Que sean unas bragas, que sean unas bragas...", abro la gaveta y pues no, que solo papeles me dice el cajón, en la madrugada no hubieron raptos nocturnos, pero bueno, ya llevamos de mala racha un tiempo. Pues nada a leer la bitácora de anoche. Abro uno de los papeles y con rúbrica medica escrita esta la mejor de las esquelas de los últimos cuatro días -O noches, a un suponer-, "No me acuerdo" de mi puño y letra mas desconocida.

viernes 29 de mayo de 2009

La vigilia


La casa estaba arropada en un manto de oscuridad y calidez, la lumbre del último trozo de madera quemándose en la chimenea lo recibía con la soporífera bienvenida que solo las llamas moribundas saben hacer después de una larga noche de trabajo. Se quedo un segundo contemplando la apacible escena, afuera el frío entumecía los músculos y era agradable sentir el calor del ambiente. Sin hacer ruido entro a la cocina y bebió dos vasos de agua, abrió el frigorífico y saco un trozo de jamón York, para rápidamente comérselo de un bocado, solo después de esto comenzó a robar la casa.

martes 19 de mayo de 2009

La casa sin paredes ni techo.


He soñado con vagabundos hechos de cemento, hojas, astillas y ladrillos que vestían taparrabos y tenían lanzas. En sus rostros había solo ojos, en algunos uno, en otros cuatro, pero en todos habitaba una blancura lechosa que reinaba sobre cualquier pupila que quisiera existir. Vivían como una tribu en una calle cuesta arriba hecha de la misma mezcla de materiales que ellos, con algunos árboles y rejas de metal plagado de telarañas por el suelo. La gente corría alborotaba mientras yo me mantenía estático y silencioso mirándoles, ellos hablaban serenos entre si pero un viento muy fuerte me impedía oír sus voces que debían de ser profundas y ajadas como el eco de un viejo pozo, el tumultuoso movimiento de la multitud no los hacia mas fácil de escuchar, estaban de cuclillas en la calle mojada, todos ellos haciendo un circulo, cuando de repente me miraron y me sentí como la presa mas desafortunada de ese lugar.

Quise huir.

Tampoco me oí gritar.

miércoles 25 de marzo de 2009

El propio López


Era el hombre mas temido
El miembro mas herido
El propio López no tiene nombre solo apellido.

Sabe que el es el indicado, que nunca falló, que en su barrio es leyenda el modo en que su espada a toda mujer domó.

Un susurro tal vez
Con una caricia en su tez
López sabe erizar a una mujer de cabeza a pies.

El es, pena merecida, encanto suicida, placer genital y un alma vacía, pues el propio López solo quiere acabar con tu vida.

Encontrar tu salida
Terminar tu partida
Llenar tu nombre de su existencia que te fulmina.

El animal se avecina, vistiendo de asesino, sabe asediar bien a sus presas pues para eso el a este mundo vino.

Viste fino
Bebe vino
Extingue su bestia clavándola veloz hacia tu sino.



... El propio López es paciente, el sabe que has venido.

martes 10 de marzo de 2009

Las mariposas rebeldes se arrancan las alas.


Se perdió entre la gente
Sin tenerse en cuenta
Esa calle fue su vida
Durante ciento veinte pasos
Encontró ese trozo de aire
Que la elevo hasta la azotea
Fue el haz de luz mas hermoso
Que vi caer dieciocho pisos.

domingo 1 de febrero de 2009

Recorte


... El sol entrando por las ventanas del salón, posándose implacablemente sobre el masticado sofá, haciéndolo exudar ese olor espeso y caliente, una mezcla de cuero y asfalto, penetrando mi nariz, haciéndome sudar, haciéndome ver el aire mas denso que otros días, plagándolo de pañuelos fantasmales empapados de amoniaco, transformando el ambiente en una pecera de olores soporíferos que hacen mis movimientos una parodia de una lerda marioneta, cada vez mas embriagada de este oxigeno inmóvil, de este lento pasar de los días, de esta espera del sueño que no llega. El reloj... el reloj marca las horas con los aleteos escandalosamente lentos y pesados de sus agujas que no hacen si no agravar la situación, dándole un sonido al calor. Brasas al Tic-Tac.

miércoles 3 de septiembre de 2008

Buenos Aires, solo ida.


Bailábamos salsa en la cocina, mientras tu pelo en mi pecho me daba el buenos días. En la cama me dabas de tus besos con presión y brillo como hidráulico el martillo. Las olas no mojaban nuestros momentos por muy cerca que nos pusiéramos de la orilla, por muy fríos que fueran los días, siempre había color en tus mejillas, y mas rojo era tu pelo en mi mente pervertida. Pienso en ti y me vienen tantas cosas divertidas, como en tu nombre y en las cosas incendiarias que con el se me ocurrían, en tus pecas incontables, a las cuales número les ponía. ¿Cuantos de mis cafés hasta la hipotermia esperaron, cuantos cigarrillos se apagaron, mientras al oído te decía "somos unos animales" en el sofá que ahora de tu recuerdo se vacía?. Ahora que empezábamos a entendernos, me dejaste tus lagrimas de aquella noche, mientras de espaldas la tarde antes convencida me decías que este sentir se olvidaría, lo recordé un segundo después, de subirme al taxi donde te despedí, mientras el conductor preguntaba hacia donde iba, a la avenida de tu nombre, pero por lo visto ya nadie ahí vivía, dirección desconocida, hacia allí ya no hay tranvía. Ahora, no se que hacer con el dinero de mis bolsillos, con el tiempo extra entre trabajo y whisky sin alivio, las horas pasan mas espesas, el mar me mira raro, mis sabanas me lanzan quejas. A mi izquierda el placer mas solitario, que en la intimidad ya no es amigo, a mi derecha el ultimo testigo, mi amigo el cenicero, donde se suicidan mis cigarrillos.

Porque nunca te di flores, porque me huelen a funeral
Porque cuando digo por siempre, también digo el final.

sábado 16 de agosto de 2008

Llegando tarde a mi funeral.

Si alguien es el eje del mal de tu vida, ese eres tu, perro mio, la gran y complicada respuesta a una pregunta que por mucho que la repitas, te suena aun mas desconocida. No vas tan mal, sabes que tienes tus colegas, tu evasión favorita, el techo, la cama y un buen plato de pasta. Tienes tus abominaciones y tus carencias, trozos de ti por todos lados como moho en el pan, lo mismo, macho, siempre lo mismo. Aquí fue así, allá también, lejos no estaba mal, cerca mal no estaba, ganando mucho, perdiendo más y póker para todos, lo mismo, joder, siempre lo mismo. Con tus metas, tus viajes, tus caídas y tus recogidas, ropa de segunda mano, la sonrisa también. Te alegras viente minutos, te deprimes una hora, hoy contigo nena, pero mañana contigo encanto, y pasado contigo cachorra, bajón, 'illo, bajón. Aprendes mucho, se te olvida, lo vuelves a aprender, se te va la cabeza, olvidas la llaves, los vicios, cabrón, los vicios de siempre. No, colega, no intentes cambiar algo de esto, lo puedes mejorar o empeorar, pero no intentes cambiarlo, tus condiciones son un castillo de naipes bien ensamblado, pero de naipes al fin y al cabo, como mucho lograras hacer caer toda la estructura para que después vuelvas a armarlo de la misma forma en la que estaba antes de querer quitar o poner alguna reina de corazones... no juegues, chico, no juegues a perder.

Y ahora a cantar: "... Chico tienes que cuidarte, ¿Cuánto crees que durarás así?".

lunes 21 de julio de 2008

Viejas costumbres.




"Tetas", no esta mal para empezar un texto. Tiene fuerza, engancha y... y son tetas.


- Muchacho, te derivas mucho a lo carnal, ¿no hemos tenido suficiente con toda la verborrea erótico-festiva de textos anteriores?


"La calle".


- Bukowsky y Miller ya hicieron su trabajo y déjame decirte muchacho, que lo hicieron bastante bien.


"El espíritu..."


- ¡Pffff!...


¿Que?


- Nada, nada, tú sigue.


¡Ejem!, "El espíritu es el silencio de..."


- ¡Pfffjajajajajaja!.


Venga hombre, no me jodas, ¿que coño pasa ahora?


- Nada... joder, si que pasa, ¿me vas a venir ahora con esas mierdas en plan "soy interesante, sufro y tengo una sensibilidad poética"?, creo que ya hemos hablado de lo que te están haciendo esas novelas de Danielle Steel.


SON BUENAS. Además no tengo por que darte explicaciones, imbecil.


- Imbecil, si, pero al menos yo no alquilo "Los puentes de Madison" un domingo por la tarde.


!!!!!!... Me dijiste que no lo dirías, eres un autentico hijo de puta, además fue un accidente, en el reparto aparecía Clint Eastwood y pensé que... ¿Sabes que? si eres tan listillo pues escribe tu los textos, soplapollas, que eres un soplapollas.


- Vayaaa.... alguien no ha follado hoy.


Y tu tampoco.


- Touché.


.... No se que escribir, jodido stress, vayamos a por unas birras abuelo, yo invito.


- Eso espero, el hipódromo me dejo seco.


Enfermera, me llevo a este, me ha caído simpático el vejete, se lo devuelvo al asilo en un hora.


"¡Recuerde que el geriátrico cierra en dos horas!".


Que si, que si, ¡que jodida que es su enfermera!


- Pero tiene buenas tetas.


Es verdad, lindas tetas.

viernes 20 de junio de 2008

Juan.


No, no la conocía, no sabia nada de ella, aparte de como olía. Sal y sudor, para mi ese era su nombre, era su identificación, su huella y su pasaporte a mi cama. No me importaba el resto, pero a Juan, si. Juan llego de improvisto, por mi espalda, aun sin nombre, pero con el mío en su cabeza, taladrándolo como roca recia. Tocó mi espalda y me gire, me miro a la cara y sus nudillos se posaron en mi mandíbula con la delicadeza de un toro. Sentí crujir, sentí doler, y perdí el sentido. Súbitamente caía del taburete del bar, en la cámara mas lenta que el cine recuerde, mientras un silencio hueco pasaba por mis oídos, todo se había callado y sentía el sonido del viento que se revuelve en una caracola, ese mar encerrado... El suelo se levantaba hacia mi, implacable y aun así, caí como en un colchón de pétalos de rosas y de pronto las rosas tenían espinas, y en ese segundo/hora, me levante del suelo con la cara llena de pequeños cristales de antiguos vasos rotos que alguien olvido barrer. Tenia el sol mas caluroso de verano en la mitad de mi cara, y el inverno mas crudo la otra. Aun medio descompuesto, sacudiéndome los pétalos y escupiendo agua de mar, Juan me toma de la solapa y me da un titulo;

- "Soy Juan."

Era Juan, el novio de sal y sudor, un gorila que sacudía como cozes de caballo. No lo oía muy bien, el oído me sangraba. Apremiando chulería, que instantes después pagaría, saque un cigarrillo y lo encendí. La cara me empezaba a doler mas, pedí otro Bourbon para automedicarme de antemano, ya sabia lo que me iba a llover. Aspiraba cada calada de mi clavo como un condenado a muerte. La sangre empezaba a nublarme un ojo. ¡Zas!, en todo el pecho, ese golpe no me lo esperaba, ¿quien golpea en el pecho?, como iba a saber el, que tengo asma y una condición cardiaca. Las pilas se pararon, un golpe de sangre en las venas de mi cuello produjo un rictus en mi mandíbula, escupí el cigarro sin querer, y aun estaba por la mitad, que desperdicio.

Y se bajo el telón, oscureciendo la escena.

Despierto y el paraíso es bonito, es como mi antiguo cuarto, exactamente igual, hay whisky y hay un paquete de cigarrillos sin abrir en la mesita de noche, la cama es igual y miro al techo y es lo mismo, la única diferencia es que sal y sudor sale del baño en toalla, que se le cae para mostrar su cuerpo sedoso y brillante hecho de canela, para decirme "¿Te sientes mejor?". Mi cara esta hinchada y arde, me zumba un oído, y mi mano está vendada, pero si nena, me siento en la gloria.

martes 6 de mayo de 2008

Trozos


Cuéntame arena, cuéntame tú, cuéntame esos trozos. Tócame y juguemos con la caja otra vez, saquemos las sabanas limpias y las ganas de carne ajena, abre la ventana y saca fuego nena, que los cigarrillos crudos no saben bien. Cuéntame los humos de hoy, cuéntame tu narcótico favorito, cuéntame esos trozos. Saquemos la lengua, fiera, abramos dos calderas, apriétame suave nena, como si no hubiera prisa, sonríe, golpeemos las caderas con el ritmo del sudar. Cuéntame vergüenza, cuéntame miedo, cuéntame de tu mente, esos trozos.

lunes 21 de abril de 2008

Textosterona.


Aquí vienes otra vez, te estaba esperando. No se de donde sales o por donde entras, pero empiezas por mi columna, siempre por mi retorcida columna, como miles de microscópicas ratas escandalizadas. Así comienza la contracción y espasmo de cada uno de los músculos de mi espalda, un placer liquido, caliente y con cientos de miles de patas que se expande debajo de mi piel, en cada hebra de carne cruda, por arriba hacia los hombros hasta darme ese cosquilleo sutil como una coz en el cuello, por debajo hacia los glúteos, apretándolos como una amante en celo. Mi química es letal, mi insomnio, mi gastritis eterna, mis 30 cigarrillos sin filtro diarios, mis cafés seguidos de cervezas, mis cervezas seguidas de whisky, el abuso premeditado de mis umbrales de dolor... Aun no lo sabéis pero mi sangre huele al aire eléctrico del mañana. Mi cuerpo produce mierda que no se consigue en la calle, que hacen sentirte invulnerable, inmortal, como "si le dieras patadas en el culo a la muerte mientras cantas", como si fueras el jodido dios creador de la existencia montado en una nube de cocaína. Soy el eje del puto universo, la vida se mueve con la cadencia de mi vals, un polvo equivalente a diez Hiroshimas. Soy la mano segadora que hace sombra sobre la sombra de todo ser vivo. Soy el dolor de las estrellas que se apagan. Soy Buda, soy Zeus. Soy el jodido Elvis.

miércoles 9 de abril de 2008

La reina del hielo.

Se llamaba Miriam y sus tetas eran el regalo de dios a este mundo. Se reía poco, pero cuando lo hacia, gozaba tanto que su cuerpo tenia pequeños espasmos.
Tocaba el piano, en su piano por primera vez nos besamos, no pude evitarlo, sentada ella allí, cada vez que pulsaba una tecla desprendía erotismo.
Su pelo era castaño y caía en rizos, su cuerpo era frío y guardaba las distancias. Le tocaba la rodilla por debajo de la mesa y ella la movía. Cada vez que nos besábamos ella sonreía con nuestro labios aun juntos, justo antes de separarlos, produciendo una mueca en mi propia boca, quizás no una sonrisa, pero era lo mejor que yo podía darle. A veces fumábamos a medias, ella pedía café con leche, yo un carajillo. Ella me llevaba a escuchar el Réquiem de Mozart, yo a beber a mi bar de confianza. Compartimos muchas veces el mismo tren, la misma motocicleta. Cuando bebía conmigo nunca se quedo atras.

Ella me dijo “No mas”, yo le dije “OK”.

Nunca más nos volvimos a hablar. El tren descarriló, la motocicleta se estrelló, Mozart murió, el bar aguantó estoico. Yo me quede igual.

miércoles 2 de abril de 2008

La visita.


Doy un par de vueltas desnudo en mi habitación, fumando, pensando, hasta que el cigarrillo empieza a quemarme los dedos, entonces lo apago en el espacio entre dos tablas del suelo. Apago la luz, tropiezo y me acuesto. Me acuesto boca abajo, con la cabeza de lado y me tapo con la sábana hasta la nuca. Empiezo a relajarme, llevaba días sin relajarme así, al fin podría poner la cabeza en la almohada y dormir, para un insomne eso es oro puro. Empiezo a ceder suavemente, pero de repente, sucede algo de lo mas inquietante. La sábana empieza a hacerse traslucida en un trozo, frente a mis ojos, y comienzo a ver un sofá y una mesita.


En mi cuarto no hay un sofá. En mi cuarto no hay una mesita.


Y entonces sucede. Siento una respiración animal frente a mi boca, un vaho caliente, con un sonido ronco. Me petrifico, realmente me petrifico, hago mi mayor intento por mover algún músculo y no puedo, pareciera que mi cuerpo no fuera mío, mis brazos no me responden, ninguna parte de mi cuerpo lo hace, me desespero, intento gritar, pero mis labios no se abren, mi garganta esta dura, ningún sonido sale de ella. Intento ver a través de la sábana, a través de la imagen del sofá y la mesita, y solo veo una silueta pequeña y blanca, como de un niño envuelto en paños mojados, intento una vez mas gritar algo para espantar al niño-animal, pero solo es otro intento inútil.


Los segundos pasan como horas.


En un ultimo intento invoco todas mis fuerzas para estirar un brazo y atrapar o golpear a la silueta y acabar con su respiración de basilisco. Mi brazo pesa mil kilos, pero en un esfuerzo desesperado logro hacer mi "certero" golpe, llevándome toda la sábana tras de si.


No hay nada, Nadie. Ningún sofá, ninguna mesita.


Miro a todos lados, siento mi cuerpo duro y adolorido. Me miro las manos, rígidas y agarrotadas. Me tomo el pulso y apenas lo siento, tardo varios segundos en sentir el latido, decido volver a acostarme. No habían pasado dos minutos desde que volví a taparme y cerrar los ojos cuando empiezo a sentir docenas de dedos acariciándome por encima de la sábana. Me la quito molesto, me pongo de pie al medio de la oscura habitación buscando mis cigarrillos. Enciendo uno, lo aspiro con ganas, miro de reojo mi cama, me echo la sábana en el hombro.


- "¡Iros a la puta mierda!, ¡y quedaros con el jodido cuarto!."


Voy fuera y me acuesto en la hamaca. Apago el cigarrillo y fantaseo con follarme a una mujer hermosa. Hoy tampoco duermo.

miércoles 12 de marzo de 2008

¡Adios Baby!


Ella era todos los dolores de muelas del mundo. Ella era mi mundo. Mi pequeño, personal e intransferible mundo. Cuando la sal y el tabaco se acumulaban en mis encías, ella las limpiaba con un piadoso gesto de su lengua, dejando rastros de saliva en mi boca, como huellas de un caracol. Mi boca se impregnaba de ella, volviéndose adictiva, mi pequeña y hermosa pipa de opio, mi salvaje y hambriento coño de miel. Ella gustaba de apagar mi cuerpo como una colilla en su cenicero, haciéndome humo, cruzando sus piernas por mi espalda para que no pudiera salir de su interior, moviendo la caderas como solo la mas indecente de mis reinas de corazones sabia hacer, me tomaba la cara y la acercaba a su frente y me pedía entre susurros que le lamiera las cejas. Yo, perro fiel, sucio, grande y solo, solo quería seguir sudando para ella, y ella, gata dueña, enseñarme la puerta de atrás. Así eran las cosas entonces, follarnos como si no hubiera mañana y luego comer atún en lata. Ver películas de cowboys y tocarnos en el sofá. Agarrarle la entrepierna en el autobús mientras ella me lamía los dedos. Penetrándola en la ducha, acariciándola en la espalda.

Es miserable el como vivo ahora, sin nada mas que cosas alrededor. Las botellas las rompiste al irte, lanzaste el cenicero por la ventana de la habitación, te llevaste las sabanas y escupiste en la alfombra antes de dar el sonoro portazo que fulmino nuestros escandalosos y obscenos hábitos. Solo dejaste tampones usados como álbum de memorias, y una cama con el sudor aun fresco, y tu ultima mirada de furia, en unos ojos empañados.

Sangre, sudor y lagrimas. No hay otra cosa que dejar en este mundo. No hay otra herencia que recibir.

martes 26 de febrero de 2008

Fuego, Borrachera y Peligro.


Estaba en la fiesta con la intención de follarme a alguien, eso creo, siempre tengo la intención de follarme a alguien, pero había botellas, muchas botellas, eso me distrajo. Los vicios por orden.

La fiesta estuvo bien, hubo borrachos, sexo, escándalo, destrozos, música, vandalismo público y policía. La fiesta estuvo bien.

En mi modo de vida siempre puedo medir el éxito de una fiesta por el acontecimiento de tres cosas clave: fuego, borrachera y peligro. Sin eso no hay diversión, y sin diversión no hay nada.

Las botellas se estaban acabando y la sed aún no había muerto, la comida estaba por todas partes, y los bebedores rápidos ya estaban pagando condena de sueño en las escaleras de la casa. Uno de ellos había rodado escaleras abajo y había roto una maceta con la cabeza, ahora reposaba plácidamente en una almohada de tierra y trozos de arcilla pintada. Le puse un plato de berenjenas fritas al lado y le quité la botella que tenía, le di un buen trago, después, mis colegas y yo salimos de la casa, se escuchaba a una chica vomitar en el baño. Música de huida.

No recuerdo nada en especial después de eso, alguien le prendió fuego a un zapato, entramos a un bar, llenamos la barra de botellas vacías, hablé con mis colegas, después con una chica, solo le dije mentiras, eso me gustó. Robamos dos mesas de un restaurante, rompimos una, robamos un contenedor de basura, lo metimos dentro de una fuente, metimos la cabeza dentro de la fuente, escale un monumento, me caí, me abrí un codo, seguimos bebiendo.

En algún punto después de eso, volvimos a la casa de la fiesta y amanecí con la cabeza entre las tetas de una chica, recuerdo que no eran muy grandes, pero sí muy cómodas. Creo que le pedí perdón, me volví a recostar en ellas un momento y pedí perdón otra vez, me levanté, le robé el plato de berenjenas fritas al borracho de la escalera y me fui.


Quizás sea verdad, me divierto demasiado.


domingo 10 de febrero de 2008

Confesión


"Ser yo es dificil, incluso para una mujer."


Soy de otra raza, un nuevo animal, una rara avis nada especial, un perro de 9 vidas, autentica madera de quemar. Me acostumbre a ser así, me acostumbre a vivir conmigo.

Mi lujo son los excesos y los asuntos elevados del alma no son cosa mía, pero que mas da, yo no me postulo para santo.

Tengo conocidos y pocos amigos. Bebo mucho, ese es mi veneno y por ello mi pasado es la postal mas negra de mi vida, pero que coño importa, el pasado no es negociable.

Tiendo a perder el control y a darle una patada en los cojones al sentido común por una cara bonita, pero los únicos abrazos que conozco, son los de despedida, y no me quejo por ello, solo lo disfruto, y ellas conmigo.

Desde que caí de pie en esta bola de barro no he parado de deambular, de recorrer el camino que otros solo conocen, de sentir el gozo de no ser “Made In…”, de ser mi propio dueño por indemnización de errante. De vivir.

Todo un mundo teñido de gris… alguien tiene que verlo en blanco y negro, alguien tiene que hacerlo, quiero ser yo, lo prefiero así.

Y música, mas música para excusarme de este mundo una vez mas, ni tan ebrio ni tan solo, solo tan sucio.

Si he de elegir, me quedo contigo nena. Con ese sexo que atufa a alcohol, sudor químico y fluidos. Tu y yo, traednos mas humo y botellas. Traednos maquinas y recémosles. Traednos dioses y desarmémoslos.

Acaten mi modo de conducta si quieren y pueden, ¡Pero olvídense de saciar su sed!, ¡Olvídense de quedarse quietos!, ¡Olvídense de reconocer amo en este puto mundo!, lo único que no pueden olvidar, nunca olvidar, incluso cuando ya no quieran ser yo, es que perro manso, come mierda.


Y lo crucial: Olviden esto. Ser yo, esta ocupado.

jueves 7 de febrero de 2008

.38

Era la tercera botella de aguardiente. Fue en la calle, hablábamos de Borges, entonces sucedió.

El revolver brillaba de forma espantosa, como los ojos de un depredador al acecho, tal vez como sus dientes, un largo colmillo, ya que su tamaño era grotesco. Calibre 38, cañón largo y cromado. La figura del arma desencajaba en la noche, como una imagen mal montada sobre otra demasiado real.

Todo sucedió de forma lejana y ajena, una mala película hecha para televisión real. El cañón se elevo un poco y produjo un chispazo y un sonido ridículo para las dimensiones del arma.


Fue a quemarropa.


La bala le mordió en las tripas, y el chaval callo lentamente de rodillas, hacia el frente, girándose después para acabar de espaldas, casi a mi lado. El tirador desapareció tan rápido como llego, llevándose el humeante colmillo. Me acerque, la herida estaba debajo de su ombligo, un poco a la izquierda. El muchacho se retorcía en el suelo entre gemidos, cada vez mas despacio, hasta que en un par de segundos dejo de moverse. En su vientre habían gotas y pequeños charcos de sangre y un agujero, parecido a una quemadura, limpia, casi dibujada.

Las mujeres gritaban, le toque la cabeza, un taxi llego. Metieron al chaval y yo me fui. Estaba ausente y sobrio. Mire mi mano y sentí la necesidad de limpiarla contra el vaquero.

Por un momento había olfateado muerte... y pensé que la muerte podía ser contagiosa.

lunes 28 de enero de 2008

Carencias Prêt-à-Porter


El silencio es gris
El silencio es dorado
El silencio es una piedra en mi boca...

Lentejas en mi estómago
Vino en mi garganta
saliva en mi lengua, saliva que no es mía.

Y el mismo cigarrillo que enciende al otro.


El calor es rojo
El calor es cobrizo
El calor es un golpe en mi cabeza...

Polvo en mi boca
Humo en mis pulmones
Sudor en mis manos, sudor que no es mío.

Y el mismo cigarrillo que enciende al otro.


El placer es blanco
El placer es plateado
El placer es un incendio en mi mente...

Alcohol en mi hígado
Mierda en mis intestinos
Sexo en mis ojos, sexo que no es mío.

Y el mismo cigarrillo que enciende al otro... No hay mas, Nada mas.

miércoles 23 de enero de 2008

'Siempre es invierno'


Ruta de turno: ducha, ropa, comida, bar. Aquí estoy, mas temprano de lo habitual (ya nada es habitual en mi). Me siento en la barra.

- Una cerveza.

Entra gente, en esa multitud varias mujeres, parecen un grupo, pero se dividen en mesas separadas, una de las nenas se sienta a mi lado, sola. Lindas piernas, ojos grandes, labios finos.

- Una cerveza. - Pide con autoridad. La miro un rato, sus ojos se entornan rápido hacia mi y me ve mirándola, dejo de mirarla, pasan diez segundos y la vuelvo a mirar, ella me miraba, al verla, deja de hacerlo.

- ¡Salud! - Propongo.

- ¿Qué?.

- ¡Salud! - Repito.

- Salud - proclama sin un tono en particular y alza un poco su botellín.

Treinta largos minutos después, las cervezas han muerto, los cubatas reinan la barra.

- Tienes cara de pena - Le digo.

- Tu mas.

- Es por los ojos, soy miope, perdí mis gafas.

- Ah...

- Si, bueno... ¿y tu pena por que?.

- Una tontería, es porque es invierno.

- Siempre es invierno, nena. - Al decirlo me mira con una mueca.

- Que mas da...

- A ver, cuenta, ¿a quien se lo voy a decir?.

Le robo una sonrisa y me cuenta que esta algo estresada, casa trabajo, familia, novio.... y además es invierno (sigh).

- Deja a tu novio, renuncia a tu trabajo, vete de la casa y date por muerta. - Sugiero.

Se ríe por lo alto, echándose un poco para atrás y dándose una palmadita en el muslo, me parece muy sexy.

- ¿Y tú? - Me dice.

- ¿Yo, qué?.

- ¿No hay penas?.


¿Hay penas...?


- No - Y doy un trago a mi cubata.

- Así que eres feliz.

- Hombre!, nena, así tampoco.

- ¿Cómo entonces?.

- Pues no lo sé... no pienso mucho en esas cosas.

Saca un cigarrillo, se lo enciendo, saco yo uno, me lo enciende y ambos damos un trago largo a nuestros cubatas.

- A veces siento una pena demasiado grande como para no llorar.

- Es normal, fíjate, mira lentamente justo detrás de tu hombro izquierdo... ¿ves eso?, ¿lo sientes? es el mundo, a veces es demasiado.

- ¿Entonces también lo sientes?.

- Sí.

- ¿Y no lloras?.

- Bebo.

- Que "macho"... - Dice con sorna.

- Después de beber ya es cosa mía - Respondo.

Bebemos un par de copas mas, ya van ocho por cabeza, hablamos de sexo y de Cortazar, se fuma tres cigarrillos, llama a un taxi y se va. Me quedo veinte minutos mas en la barra. Me apetece otra copa.

- ¡Otra!... No, espera... mejor tráeme la cuenta.

Vacío lo que queda en mi billetera, pago y me voy. Cruzo la calle, sigo recto, izquierda, izquierda, derecha, subo las escaleras, llego a la puerta, meto la llave, entro, me siento en el suelo y me pongo a llorar, sollozando... como un puto crío.

viernes 18 de enero de 2008

Llorar, Esnifar y Tragar


Los ojos arden, parpadeando cristales,


Mirando un futuro demasiado incierto,


¿Sera que la bebida acabo conmigo?, ¿Sera que perdí lo que solo gana el muerto?.


Los pasos me llaman pidiendo razones,


Un camino muy largo para dejarse llevar,


Ya no quedan hombres de hocico partido, ya no queda nada por que dejarse matar.


El sueño me llama como una puta vieja,


Haciendo inmundos paisajes para descansar,


Los dientes que perdí no saben que he vivido, ¡mas de lo que ellos llegaron a mascar!


Y no pido recibo, por esa patria que nunca llego,


No quiero facturas de hijos que no conocí,


Mientras mis restos se esparzan en un callejon, se sabrá que un día yo estuve ahí.


...¡Y que ebrio en una esquina llorando pedí!, Que rabioso con el mundo tu nombre grité, Que solo lo hice por mi borrachera justificar, diciendo que bebía por una mujer, cuando tu nombre en realidad lo tuve que inventar, no había excusa para mis excesos, solo era beber por beber, era ser yo una vez mas.

viernes 11 de enero de 2008

Fueron dos


Abro la puerta, en la entrada encuentro dos latas de cerveza de anoche, ambas están abiertas, ambas por la mitad, ambas sin gas y bastante tibias. Por alguna razón no me importa, cojo una y empiezo a beber. Sabe pésimo, peor de lo que esperaba, pero sigo bebiendo, doy un trago largo y decido que es suficiente bazofia por hoy, así que voy a la baño y tiro el resto sobrante por el lavamanos. En el chorro final cae una cucaracha, muerta, 'ahogada' diría el informe medico, cae panza arriba con las antenas lacias y torcidas, su barriga es blanca y esta hinchada, la escena me repugna. Cojo la otra cerveza y la tiro también... Otra víctima de 6 patas. Me lavo los dientes con saña antes los dos cadáveres. Panza arriba blancuzca, boca abajo marrón. Pareciese que tomaran el sol. Me invade la inmunda idea de que hayan depositado un chorro de sus huevos en la cerveza en un ultimo esfuerzo de preservar su especie y que ahora esos huevos estén en mi.


-"Una de estas noches los huevos eclosionaran y moriré ahogado por cientos de crías de cucarachas que intentaran huir subiendo por mi esófago".


La idea me congela un momento. Escupo en mi cenicero, pongo a Iggy Pop y me acuesto a dormir.

miércoles 9 de enero de 2008

Pildoras, Oracion, Sexo, Suerte y Salvacion.


Es de esas épocas, cuando tus manos huelen a comida china y cagas con las piernas arriba, para que las cucarachas no se te suban a los pies. Cuando tu sudor moja la cama y apoyas tu cabeza en libros que has leído una y otra vez. Cuando no buscas ningún dios en el cielo y no hay nubes. Cuando lo cigarrillos parecen nunca acabarse.
Ya no apoyas tus manos en ninguna pared, ni abres ninguna ventana. La música suena bien. Son esas épocas en que tu rasuradora vive sola y tu cama nunca ha estado mas cerca del suelo, y en el suelo botellas, que solo atinan a apilarse... No podrías pagar esto y por eso es gratis. Ni hablar de mujeres.

No amigo, no es el fondo, solo es una de esas épocas.

lunes 31 de diciembre de 2007

Cuero de Perro


Las sabanas se pegan como un pantalón húmedo, mi desnudez y yo compartimos incomoda cama. Apenas la luz de las persianas se dejan permear en un hábitat que el calor ha hecho una pecera. Mi piel se despega del catre un instante antes que yo y nos dirigimos en busca de unos cigarrillos puestos demasiados lejos para gusto de nuestra vagueza. Mi delgada y alta figura, es su hosquedad varonil natural se hunde y humedece el suelo de crujientes tablones de madera, los músculos de mis piernas se recian como si andaran por primera vez, y mi desnudez nada a través de un mar de calor. Mi piel morena se divide en trozos de carne entre los aces de luz de la ventana. Tomamos los cigarrillos, y mi desnudez y yo nos sentamos en el suelo, las nalgas se comprimen en la madera, con promesas de futuras lineas en la piel, una piel algo curtida, demasiado a veces, para tan pronta edad. La chispa del mechero hace juegos de pirotecnia en la oscura habitación, iluminándola de forma serpentina, e iluminando mi piel vista, vista por nadie, nadie hoy. Una mano grande rasca un largo muslo. Me acuesto en el suelo, divagando, fumando, sin mas acción dentro de mi que la vista por cualquier fantasmagorico espectador, solo yo y mi desnudez, tirados como un trapo por el suelo, bañandonos en humo y en el incipiente calor cada vez mas asfixiante de la habitación. La luna se mueve de manera violenta, pero son los faros de un coche que iluminan escandalosamente la habitación, como una barredora atraviesa mis pies, subiendo hasta mis rodillas, mi sexo y mi pecho hasta desaparecer justo antes de llegar a mi cara, perdiéndose en algún lugar entre mi labio inferior y mi aspera barbilla. El humo brillo por un momento, al igual que mi desnudez y yo. Y por un instante mi espalda se hace mas ancha, mi torso mas mullido, la colilla se apaga, y mi desnudez cae dormida junto conmigo, como todas las noches, desde la primera vez.

sábado 22 de diciembre de 2007

Travesia 5:30 AM


  • Camino por la noche oscura,

  • El mechero, fiel guerrero,

  • Con el Whisky mis suturas,

  • Implacable el aguacero.


  • Aunque azabache el camino,

  • Humedad de mi cabeza,

  • Pies mojados, bebo vino,

  • Mañana no me interesa.


  • Trece calles de ventolera,

  • De fría muerte fluvial,

  • Cazadora en pie de guerra,

  • La mañana es negro animal.
  • Perros marrones de guia,
  • Señales para perder,
  • Demasiado opaco el día,
  • Para dejar de beber.

jueves 13 de diciembre de 2007

A Cause Des Femmes


Flipo contigo. Flipo con que te quedes una noche mas, flipo con que me grites por la mañana, flipo con que duermas conmigo, flipo con que mezcles mis aspirinas con tus pastillas anticonceptivas, flipo con como hueles, flipo con lamerte, flipo con que me lamas, flipo con tu lengua al igual que yo te hago flipar con la mia, flipo con tus piernas, flipo con como me miras cuando estas caliente, flipo cuando te veo leer sola en el sofa, flipo cuando me pegas, flipo cuando lloras y me vuelves a pegar, y flipo cuando los hacemos como animales, flipo con tus ojos, flipo con tu boca, flipo al beber y ver que por muy borracho que este te parezca sexy, flipo contigo, sin ti flipo, flipo mal.

martes 27 de noviembre de 2007

Ella sabia que no.


Cuando anochece...
que tu te duermes,
que yo te miro,
que tu te pierdes
dejalo todo, que yo te cuido...
Hagamoslo, estamos solos, somos mágicos y estamos borrachos
y tengo la única clase de sed que se quita con otra boca.
Nunca tengo suficiente de ti y aun así, no puedo mas.
Vuelo... tomo el vuelo y a otro puerto, si gata mía, que a otro puerto me voy.
No nena, no, es mejor que no me sigas, no seria yo buena compañía, para una gata como tu.
El calor, que el calor no es bueno, para marineros vagabundos, para perros que este mundo,
hizo quiltros trotamundos, esteparios de huellas de aserrín.
Que me voy nena, no... besos no, que después me mal acostumbras, y no seria bueno, ni pa' ti ni pa' mi. Asi que encendamos el cigarro, ese tan raro, el de despedida, un fósforo para dos manos, y un guiño de partida. Perdona que me despida, solamente con la espalda, pero es que la cara se me hace larga y no serian un buen adiós pa' ti. Asi que giro yo mi cara, y cambio lágrima por risa, mi silbido por la prisa, chao gata, sabias que seria así.

domingo 25 de noviembre de 2007

Improperio.


El viento me muerde como tiburones, importándome nada, haciendo la piel jirones, importándome nada, solo la pared, el vacío y yo, y yo además, y nada.
En cada trozo de mi carne, que se comprime, haciendo gozo agónico que parte, que se comprime, para avanzar un poco, un poco mas, un poco cada vez.


Y el humo salia, mientras mi boca con tu boca y las sabanas se lían, mientras la fricción chispas hacia y todo consumía, y nuestros miembros llameantes en trozos grandes se partían.


Lecciones fueron aprendidas.
Corazones se nublaron.
Gargantas ardían.


... Y estábamos como locos.

jueves 22 de noviembre de 2007

De mujeres, cerveza y tabaco


Fumo mi primer cigarrillo después de 6 días, amigdalitis infecciosa, yo no la quería. Mientras aspiro cada calada a consciencia bajo el cielo nocturno, "Besame mucho" suena en vivo desde algún Bar. Empieza a acercarse el invierno bajo el trópico de capricornio, y las temperaturas bajan, las noches son cada vez mas frías, pero las compañias cada vez mas calientes. La tomo por la cintura y le digo "Nena, no tenemos sitio", ella me mira y sonríe mientras con la vista marca unos arbustos en un rincón oscuro de una calle anónima. Le explico con delicadeza que para llegar hacia allá hay que pasar por la ventana de su casa y la gente de la fiesta nos vería, ella asiente y calla un segundo, barajando segundas opciones. Se gira hacia mi, para decir algo pero apago las palabras con un beso. Tomo un ultimo trago de mi cerveza a sabiendas de que no la acabare, tiro la botella hacia unos matorrales y de la forma en que ella me mira lo único que puedo hacer es arremeterla contra la pared de la entrada de su casa.... mucha luz, pero no hay ventanas que den hacia acá. Cada beso es mas intenso que el anterior, y su cuerpo empieza apretarse tanto al mio que puedo sentirla como se estremece mientras hábiles dedos trabajan en lo suyo. Su camisa se abre y mi camiseta se pierde en algún lugar entre ella y yo. "Una cama.... haría falta una cama" dice ella hundiéndose. "No... nena" apenas alcanzo a decir yo ahogandome en ella. Me pierdo en el tiempo, y por lo que me dicen, ya ha amanecido. Busco mis cigarrillos pero ella se lo llevo, joder. Estoy temblando de frío como un perro así que me levanto, la puerta de su casa esta abierta y hay botellas por doquier, entro y me echo en un sofá mientras una espalda experta ubica un cigarrillo entre la misma y el sofá, lo pongo en mi boca, a pesar de estar arrugado y de no ser de la marca que fumo, a estas horas uno no esta en condiciones de ser critico, en el instante que lo enciendo me pregunto si se podría fumar dentro de la casa, pero los mares de ceniceros llenos me dan la impresión que si. La princesa se levanta, estaba en algún cuarto de su casa que yo ni me moleste en buscar, me da el buenos días mientras mira el estropicio de la fiesta y luego me mira esperando que yo la ayude a limpiar, asiento y ella sonríe, me pregunta que quiero para desayunar y le digo "Café, nena... solo café".

miércoles 14 de noviembre de 2007

Fiebre


El calor... El calor de la noche se hace difícil de tragar, difícil de exudar. Y parece que caemos, en un delirio o una fiebre, una melodía que resbala como saliva en una pared. El calor de tu muslos invade mis orejas, y el calor de tu pubis me encandila y adormece como un gato frente a la hoguera. El calor, el calor que despega tus carnes de mis huesos, el calor que me funde la lengua, el calor que me quema queriendo que sea mas calor. El calor que es tan caliente que se hace frío, el calor que es tan rojo que se hace blanco. Ese calor que es dolor, que es viceral, entendido, fulminante, terco y poderoso. Calor extraño a veces, a veces calor confidente, calor desconocido, calor de príncipe o calor de potro, calor de mi por ti y de ti por otro.

lunes 5 de noviembre de 2007

Una orgia de besos y balas.


Afuera llueve, y siento como la tierra se moja, como arrastra las hojas por las canaletas y como empaña mis ventanas. Las gotas de lluvia caen como balas escandalizadas chocando contra el techo de latón. Quiero levantarme e ir a algún lado, aprovechar esta tarde de lluvia y pasear empapándome en ella, pero mis sabanas se han enredado en mis pies y me lo impiden, o puede que sea la mujer desnuda que duerme junto a mi, con sus pechos pequeños y perfectos al descubierto, subiendo y bajando al ritmo de su respirar. La miro... Me quedo prendado, hipnotizado, idiotizado mirando sus pechos, su pechos que suben y bajan, suben.... y bajan. Así hasta que me doy cuenta que ha pasado una hora, y aun quiero salir, la lluvia me espera, no ha dejado de llover. Una gota entra por la semi abierta ventada hacia mi cara impulsada por el viento, invitándome a salir.
Me levanto y me hago un café, fumo un cigarrillo sentado a los pies de la cama..... suben...y bajan... suben... y bajan. Me empiezo a medio vestir peresozamente y salgo de la habitación sin pena ni gloria, meto la mano en el bolsillo de mi abrigo y mis llaves tintinean, me acerco a la puerta y pienso en como la abriré, "la abro lentamente?.... o de un enérgico tirón de par en par?.... y si solo giro un poco el picaporte, tiro suavemente y que la inercia haga el resto?, aunque también podría abrirla solo un poco y escurrirme por el espacio abierto, seria lo mejor, así la lluvia no mojara la alfombra de la entrada... si, sera lo mejor". Giro el picaporte, abro suavemente, me escurro en el espacio abierto y de repente voy hacia tras, vuelvo a entrar, la puerta se cierra y el picaporte hace su click, miro mi mano izquierda y veo que esta conectada en forma de suave tacto a otra mano, pero a una mano derecha que la sostiene por el reverso de mi mano, esa mano conecta a un brazo que conecta un torso que sostiene una cabeza con una cara, una preciosa cara, una cara que sonríe de un lado, con los ojos muy abiertos y un torso, con unos pechos pequeños y perfectos, que suben y bajan un poco mas rápido cada vez....

-"A donde vas?."-

-"No se..."-

-"Ven..."-

Entro lentamente al cuarto, con devoción y gloria, y energicamente me vuelvo a desvestir... de pronto, para de llover.

martes 30 de octubre de 2007

En la cara no, que soy actor.



La proxima vez que tengas un problema me lo dices a la puta cara, si por la labia nos calmamos, pues nos calmamos, pero si a hostias nos calzamos, mejor quedamos, que no hay nada mejor que acabar cruzado en jeta, que romper cartilago y joderse vivo hasta que la sangre no hierva, para despues charlarlo, al son de un par de tragos, de un par de risas, por un par de dientes aflojados. Ya lo decia mi abuela, "Primero se cocina y despues se come" y la Nona como siempre tiene razon, con la cara caliente entramos al bar, para poder masticar la charla, para poder despues decir io capisco qui tu parla, para poder cocernos un poco en alcohol, y enjuagar la palabra, pues no hay nada mejor que una buena pelea seguida de una buena charla. Ves?, ves lo que te decia sucia rata?, si al final por los mismos pueblos pisaron nuestras patas, si incluso compartimos durante un tiempo a la misma gata... Que me hables de tu! y que te aflojes la corbata!, que ademas es de seda fina, y la manchas de sangre que sale de alguna herida y arruinarian tan fina grapa. Pero no llores asi, si ella no merecia la pena, las nenas van y vienen, lo importante es lo que dejan, si yo tambien sufri de amores, alla por otra era, cuando yo creia en el amor y que la cama era un guerra. Asi mismo te lo cuento, fueron veinte contra mi, tuve que hacerles frente apretando los dientes y amenazando firmemente con una botella de anis. Si al final somos hermanos, nuestras madres son unas santas, y cualquiera del bar que lo niege comenzara la matanza, por que aqui yo y mi hermano, somos de la misma sangre, esa sangre espesa y jodida, que dejan a otra sangre helada y perdida. De mejores lugares nos han echado, y de peores tambien, hacen falta mas cigarros y un poquito de Jose Daniel. Al final los dos mas borrachos de todo el firmamento, cada uno a su casa, los dos tan contentos, un poquito mas grandes, pero los mismos pendejos.

Lado B: Me queda menos para viajar, pero antes de eso, intentare hacerme cuantos "homenajes" de despedida pueda por estos lares. Ultimamente me apatece un buen polvo, muchas drogas duras, y ondanadas de Rock&Roll.

viernes 26 de octubre de 2007

Carne de mi carne


Carne de mi carne, carne de can, consecuente y compatible con cualquier carne. Cuando caiamos caudalosamente al catre, cuando tu clamabas entre clavadas, comimos de cada cubo de cuanta carne creamos, cortandonos las caras, calida tu, culpable yo, culpable cada vez, cuando tu carne
consumia. Corazon cansado, casi cuanto controlabamos acabo calcinado, como carbon carbonizado, como cada calma caustica, como cuando tu, carne de mi carne, carne de can, completastes cada curva del cuadrado.